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Mi Mejor Reconocimiento

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Por Miguel Varona

He observado como desde ya sin siquiera haberse instalado las recién elegidas autoridades de Cienfuegos, hoy Distrito Municipal Santiago Oeste, ya existen amigos en busca de que se les reconozca, por sus supuestos “APORTES”, a lo que no me opongo, porque conozco y reconozco que es parte de las atribuciones de las autoridades elegidas; justamente RECONOCER y PROMOVER los grandes aportes hechos por los munícipes que FUNDARON, DESARROLLARON y NACIERON en el hoy distrito municipal de Santiago Oeste.

Y, justamente me llena de satisfacción ver que nuestras barriadas de Cienfuegos, El Ingenio Arriba y Abajo, El Barrio Duarte, Monte Rico I y II, El Ens. Espaillat, Jardines del Oeste y otros sectores aledaños a Cienfuegos, hoy cuentan con sus autoridades elegidas y con un presupuesto, para el inicio de un mejor porvenir.

Los hemos alcanzado, además; ¿ Qué es lo que hay que reconocer? La vanagloria de un puñado de amigos que por fanfarronear y payasear en el pasado creen o pretenden tener nombradías para merecer dicho honor, no saben que existieron hombres y mujeres que efectivamente constituyeron un verdadero ejemplo de desarrollo y bienestar y muy sobre todo constituyeron un referente moral, para nuestra generación y para las generaciones del futuro.

O es que acaso podemos olvidar al Padre Pedro, al Padre David, con quien hice mi primera comunión al lado de Rafael Hilario Rodríguez, Antero Paulino, Cándida Helena, entre otros grandes amigos de nuestra adolescencia, acaso podemos olvidar al inolvidable promotor juvenil el Padre Duvert.

Nos olvidamos de nuestros grandes MAESTRO, Rafaela Jiminian, Gabina De León, Carmelo Sandoval, Rafael Sandoval, Leonardo Estévez, Fausto Lantigua, Juan Tomas Cepín, entre otros; acaso no fueron nuestros primeros comerciantes y empresarios los señores Otilio García, José Cano, El Millón y José con sus Compraventas, Don Francisco Martínez con su colmado al final de la calle 5, donde justamente terminaba la barriada de Cienfuegos, a don Rafael Rodríguez con su Ferretería, quien vestido de blanco en la misa de los domingos al lado del padre trataba a su hermano Momón como si fuera su esclavo, a Luisa con su Salón en la calle 7 cerca de la esquina caliente, a Chea con su Fritura, siempre peleando con quienes le cogíamos fiao, a Papito con su burro de quiniela y billetes pelando naranjas, a Víctor Isidro Raposo (El Mello) dueño de la panadería comunitaria.

Acaso nos olvidamos de la barbería de Tony el hijo de Roma en la esquina caliente, y de Nanin en el peatón con calle 5, de Carlos Che y de Rafelito Piña con sus sastrerías, nos olvidamos del señor Rafael Susaña, primer y único chofer de carro de concho que amanecía en Cienfuegos, de Pedro Rodríguez con su Foto Estudio Huellas y de Ángel El Chino, que era el fotógrafo oficial de todas las actividades de Cienfuegos.

No es posible señores olvidar al primer Mártir de las Luchas Políticas de Cienfuegos, TONY, que cayó abatido en la revuelta de abril 84, a Manuel Genao, a Julio Artiles, a Cebero Martínez, a Héctor Capín, a José del Carmen Pérez, a Rolando Reyes, a Modesto Martínez, quienes fueron los primeros alcaldes pedáneos de Cienfuegos, no es posible olvidar el legado del inolvidable Hermano Alfredo Morales, a los hermanos misioneros de la caridad Segundo y Nicolás, entre otros que no puedo recordar en estos momentos, pero que haría interminable la nota de continuar mencionando nombres de aquellos que forjaron con su esfuerzo el desarrollo del que hoy podemos hacer ostentación nosotros.

Pretender un “RECONOCIMIENTO”, que más que merecido son innecesarios e improcedentes, nuestras autoridades más que ideas disparatadas, sin propósitos, lo que necesitan y requieren es de propuestas y colaboración, para así lograr un desarrollo sostenido de nuestro recién creado distrito municipal Santiago Oeste.

Por mi parte me siento reconocido, porque mi lucha se corona con el hecho simple de tener la garantía de un presupuesto para resolver los problemas de nuestras comunidades, con saber que por fin tenemos el derecho y la oportunidad de elegir a nuestros representantes, a nuestras autoridades: buenas o malas, pero las nuestras.

Hoy por fin todo por cuanto luché lo puedo disfrutar y celebrar, tenemos nuestras propias autoridades, nuestro presupuesto y una comunidad desarrollada con hombres y mujeres que siempre lo dieron y lo darán todo, para nuestro desarrollo y una caterva de jóvenes talentosos que nos dan garantía de un mejor porvenir.

El Autor es Maestro, Abogado y político de e Cienfuegos.

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